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Entrevista al fotógrafo Carlos Labarta

¡Hola a todos!
Hoy os traigo una pequeña entrevista al fotógrafo Carlos Labarta
¡La primera oficial del blog!


A pesar de que Carlos Labarta estudió Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza, a lo largo de su vida ha realizado distintos proyectos artísticos: guiones, poemas, relatos… incluso fue miembro de una coral. 
No obstante, la labor que lo define hoy en día es la de fotógrafo. 

Sus fotografías son abstractas y peculiares, con un estilo underground. Carlos Labarta fotografía en la calle y se centra en aquellos detalles que la gente suele pasar por alto. Además, como fotógrafo actual, podemos ver su arte en distintas redes sociales: 


El año pasado quedó finalista del Concurso Fotográfico Ciudad de Huesca, con su obra "El Beso". Este año, hasta el 31 de agosto, podremos ver sus últimas obras en un bonito local de aire vintage, Marianela, en Zaragoza. Si vais pronto podréis conseguir uno de los cojines de edición limitada hechos especialmente para la ocasión.


¿Qué te impulsó a ser fotógrafo?, ¿cómo empezó y cuándo supiste que la fotografía era tu vocación?
La Fotografía fue el medio que encauzó en un momento muy determinado de mi vida tanto mis sensaciones como mis pensamientos. Un impulso que obedecía a una íntima necesidad de expresión y, al mismo tiempo, una forma de encontrar, descubrir, aceptar y entender mi realidad, la realidad de mi entorno. El tiempo sólo ha venido a confirmar una forma de mirar, la mía, para conformar una mirada que a veces se deriva a lo puramente estético, a la expresión de porciones de la sociedad que se han callado, pasando desapercibidas… Lo cierto es que en mi caso, jamás diría que la Fotografía es una vocación, si no una pasión, una nueva y auténtica pasión que se suma a otras manifestaciones artísticas que uso.

¿Qué fuiste antes de fotógrafo y cómo te ha influído?
Todo lo que fui antes me ha influído, me ha servido de elemento para la “construcción” de mi mirada como fotógrafo. Mi formación académica original como filólogo me imbuyó de un afán primero de búsqueda de lo expresivo, un entendimiento de lo estético y me ayudó en mi definición de los sentimientos particulares e universales, desde los más bellos a los más desgarradoramente descritos. Posteriormente viajar por España y Europa, me hizo empequeñecerme para convertirme en un agente más de transmisión de lo visto y lo vivido, compartiéndolo todo… Así, mi relación después con la dinamización de actividades culturales me dio a entender el modo mejor que escoger para llegar a los demás, mejor o con mayor efecto… Luego el gusto de siempre por el cine y la música y la práctica de la música vocal, me dieron un modo más de conocimiento de mi propia intimidad, de buceo en la belleza del canto coral. Además, siempre, la escritura tanto de poesía como de prosa y guiones cinematográficos y radiofónicos, la forma de estructurar y de ver un todo, la comprensión de un conjunto por sus partes más pequeñas y la búsqueda de la comprensión de los otros, tras salvar el atrevimiento de publicar y ser leído.


¿Cuando miras a través de la cámara en qué te fijas primero?
En el objeto. Para mí la cámara es el instrumento que no puede más importar antes o más que el objeto, la cosa que veo que, lógicamente existe antes...quizás me atrevería a ser aún más radical diciendo que aun antes que el objeto, lo que antes de mi fotografía está, es el sujeto, yo mismo, el yo fotógrafo, compuesta y ejerciendo la mirada para la criba de lo que finalmente fotografíe.


Algo que nos encanta en Ilusionarte es buscar inspiración.
¿Quiénes son tus referentes artísticos?

La nómina es grande y la deuda, consciente e inconsciente, mucha tanto con escritores, como con escultores, pintores, ilustradores, fotógrafos, películas, directores y actores, músicos y canciones… Incluso las personas que me amaron o me odiaron aunque sólo fuera un segundo. Así, destacaría influencias actuales, mías, en pintura, dibujo e ilustración como José María Díaz Castán, David Fernández Rivas, Ismael Álvarez, Renato Boix, María José Castejón Trigo, Fran Quesada, Santo Iván Lozano, Yvonne Goullet, Françoise Nielly, Philip Gladstone, Juan Castaño, Florian Nicole, José Beulas o el megarrealista pictórico Tjalf Sparnaay… Y sin duda, en la fotografía, ahora, Bianca Luini, Patrick Ludolph, Juan Carlos Toribio, Peter Zvonar y, sobre todos ellos, Aurelio Monge. Quien sin duda es para mí una auténtica referencia e inspiración constante, sería Basquiat.


¿Cómo crees que ha cambiado el mundo de la fotografía, la llegada de lo digital y de los programas informáticos como Photoshop, que permiten retoques de todo tipo? ¿Cómo afecta al trabajo del fotógrafo?
En mi opinión, creo que ha supuesto la existencia de una mayor diversificación de modos de manifestaciones artísticas, la videografía, el arte puramente digital y también la combinación de modos artísticos y haciendo que aquellas con unas u otras capacidades existen éstas y las nuevas formas de expresión que ofrecen, innovando. Es la última forma de evolución de algunas artes, una herramienta de perfeccionamiento en sí misma, como de creación, y todo ello de un empuje imparable. No me considero un academicista, no rechazo cualquier forma de innovación por el temor de perder una “esencia” en cualesquiera de los campos artísticos en donde lo digital pueda hacerse presente, y mucho menos en el de la Fotografía, todo lo contrario. Acepto lo que de evolución supone porque con ello también va acompañado el reto constante para artista de la superación. Para el fotógrafo, la llegada de lo digital se asemeja a las “herramientas” lingüísticas para las construcciones de textos líricos o prosaicos, a la escritura: suma, hace más interesantes el proceso y el resultado. Convivimos con lo digital desde hace muchos tiempo de lo que venimos creyendo; es una tendencia, que no una moda, si no una corriente, y no va a ser pasajera: lo digital ha llegado para que nuestra sorpresa como artistas y como espectadores sea mayor, infinitamente mayor.


¿Por qué fotografía abstracta?
Porque no hay nada que nos haga sentir y pensar más que lo que no comprendemos a simple vista; porque pararse a encontrar el qué de una fotografía abstracta, es detener el pensamiento para enfocarlo en la sugerencia y porque todo lo que puede hacer sentir y pensar es artístico y humano, sea lo que sea el Arte, o sea lo que sea lo humano.


¿Cómo te inspiras para hacer fotografías y qué es lo que te gusta expresar en tus fotos?
En mis fotografías de hoy en día, abstractas y figurativas, no hay inspiración, si no una libre interpretación de la que no soy responsable y en la que puedo ser el “aguijón” del espectador, pero jamás un hermético fotógrafo que esconde en una medida la respuesta a una pregunta concreta. Todas las fotografías que he mostrado hasta ahora son del fruto de mi percepción, sin más. En ellas quiero rescatar el instante, la sorpresa de que mis ojos hayan captado algo bello para ellos, tan indudablemente bello como susceptible de lo contrario, tan puramente esteticista como lo absolutamente lo contrario y tan potencialmente útil como consciente de su inutilidad. Pero esto ya es “labor” del espectador. Me limito a que en mi fotografía de hoy se produzca, para mí, egoístamente, el encuentro casual de sentido y pensamiento propios, de lo deseado con premeditación. Pedazo a pedazo. Fotografía a fotografía.


¿Hay alguna fotografía que te hubiera gustado hacer pero no hayas podido?
Afortunadamente, ninguna. Creo que actualmente acumulo cerca de 46000 fotografías de las que he hecho públicas una mínima parte. Me gustaría hacer la foto siguiente…





Ya sabes que una de las cosas que más llamó mi atención fueron los cojines que hiciste para la exposición. ¿Cómo surgió la idea?
Quise decorar por completo el local donde iban a exponerse estás primeras 44 fotografías mías, llenarlo por sus características de motivos que lo convirtieran en un conjunto de colores comunes, así como de formas que contribuyesen a dar un sentido a todo lo que el visitante contemplara. El mobiliario preexistente del Café Galería Marianela, me hizo pensar en esos cojines con la imagen de una de mis fotografías más relevantes, de modo que en butacas y butacones, sillones y asientos hay otro motivo donde detener la mirada. Todo en esta exposición debía provocar los sentidos del espectador, y este juego decorativo ha resultado afortunadamente acertado. 


Hablando de tu exposición... En tres palabras,
¿Cómo la definirías?
Como fotógrafo diría algo así como : TODO UN REGALO
Como un espectador más del resultado final de lo expuesto durante estos dos meses, diría algo así como : AGUIJONES DE CONTRASTE.


Supongo que una de las cosas más difíciles al hacer una exposición es darle un nombre adecuado, ¿Por qué ‘TEXTUALES’?

Porque lo textual nada más parece querer decir que lo que se muestra, aún siendo inevitable que los visitantes y espectadores hagan sus conjeturas, interpreten o piensen en lo que las imágenes les sugieran. Es un juego de contradicciones. Creo en la contradicción como motor de los mecanismos íntimos para hallar respuestas, tan individuales y de tanta variedad como miradas haya. Pero en sí, la exposición fotográfica está basada entorno al color y la textura, tanto en la abstracción de la mayor partes de esas 44 fotografías, como en lo figurativo de las restantes. Todo esto no me impidió jugar, probar a que se encontrasen con juegos explícitos en algunas imágenes o conjunto de ellas. Al cabo, exponer y exponerse, obliga involuntaria pero necesariamente a pensar en un tercero: el ojo del que observa. En definitiva, esta TEXTUALES es también una invitación a la búsqueda de un qué los observadores quieran encontrar. O no. Lo interpretable jamás será lo esencial en estos “textos”.


¿Tus ideas son fruto de un estudio previo o surgen naturalmente?
Como decía antes, todo es resultado de una pulsión, porque ésta es siempre previa a la mirada, al objeto y a la instantánea. De lo decidido a ser expuesto, la idea comenzó con la auto contemplación, la auto-observación tanto de lo mirado como de lo fotografiado puesto frente a uno mismo y del subsiguiente encuentro de motivos recurrentes, por reiterados. Seleccionar es sin duda un momento difícil, duro, crítico, el peor de los momentos previos. Supone una paralización, un shock, puesto que lo que uno ve delante de sí es a uno mismo, a tu YO, y uno es incapaz de dividirse si todo lo fotografiado es algo que le completa.


Tu medio para hacer llegar tu trabajo a las personas son fundamentalmente las redes sociales. ¿Por qué? ¿Qué te aportan?
Porque es indudable que la Red da un alcance mayor e incontrolable e impredecible a lo que compartes. La sensación de que todo lo que uno comparte en la Red es imperecedero, es altamente atractiva, así como adictiva, como si produjese un vértigo, el vértigo anterior a un atrevimiento. Difusión, un maravilloso descontrol de lo propio, una caja de sorpresas de respuestas por lo publicado. Cómo deuda a mi formación origen, la de filólogo, y también a mi faceta de escritor con alguna publicación, diría que el debate sobre el “espectador”, lector de la obra escrita, representada, etc…, se vuelve de actualidad relacionándolo ineludiblemente con el acto de la publicación en redes; publicas en Red, pero publicas para un tercero irreal, un “contemplador” en bruma, lejano o cercano… Es fascinante igualmente.


Ya, para terminar, ¿un consejo para alguien que está empezando en la fotografía?
¡Que dispare!


Muchas gracias por concedernos unos minutos de tu tiempo, desde Ilusionarte te deseamos lo mejor en tus próximos proyectos.




¡Espero que os haya gustado!
En el instagram del blog tenéis las fotos inéditas que Carlos Labarta nos ha cedido exclusivamente para el blog!! 


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