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Por qué Frida Kahlo está tan de moda.


¿Quién era Frida Kahlo ?
Bigotuda. Uniceja. Discapacitada. Medio indígena. Comunista. 
No, a primera vista, Frida Kahlo no respondía al prototipo de icono de la moda del siglo XX. A pesar de situarse en las antípodas (físicas e ideológicas) de las grandes divas hollywoodienses, la pintora y poeta mexicana es considerada como un referente estilístico (aunque su influencia vaya mucho más allá) capaz de generar una fascinación equiparable, incluso superior, a la de Audrey Hepburn o Marilyn Monroe.

¿A qué se debe su influencia y la espontánea fascinación que la pintora mexicana sigue generando 60 años después de su muerte?
Jean Paul Gaultier, John Galliano, Dolce & Gabbana, Alexander McQueen, Karl Lagerfeld o Moschino. Todos los grandes nombres de la industria la han revivido sobre la pasarela. Claudia Schiffer, Salma Hayek, Laura Ponte o Milla Jovovich la han reencarnado en editoriales de moda o en la gran pantalla. Las referencias a Frida en la industria de la moda son incontables y su influencia forma parte de la cultura popular. No ol

videmos que el famoso éxito de Coldplay Viva la vida está inspirado en la frase que decora una sandía en el último cuadro que Kahlo pintó. “Es llamativo cómo la moda, con lo elitista y exclusiva que es, no ha tenido reparo en sublimarla y versionarla perdonándole, incluso, la erosión que sufrió su imagen por culpa de todo el merchandising de la fridamanía”, advierte Martínez Vidal.

Fue pionera en todo. Se adelantó a su tiempo y sentó las bases de la moda actual.

1. Bigote y uniceja contra el machismo. 
Mucho antes de que comenzara el debate actual acerca de la depilación femenina (recordemos el movimiento #sobaquember que en 2015 quiso romper con el prejuicio de que una mujer sin axilas depiladas es antiestético o antihigiénico), Kahlo ya utilizó el vello facial para rebelarse contra la sociedad machista en la que le tocó vivir. El llevar bigote y ser unciera suponía una ofensa, un insulto y una provocación constante hacia cualquier persona con la que se cruzara.

2. Feminista y femenina al mismo tiempo. 
Fue una de las primeras en compaginar estos dos conceptos haciendo gala de los más delicados bordados o flores en el pelo al mismo tiempo que demostraba constantemente un carácter enérgico, reivindicativo y osado. Ser femenina y feminista, algo que a día de hoy todavía resulta contradictorio en ciertos sectores, fue rabiosamente moderno en su tiempo.
Kahlo mezcló con maestría varios estilos.


3. Combinó lo caro y lo barato y mezcló estilos con maestría. 
“Kahlo, de forma instintiva y autodidacta, sentó las bases de la moda contemporánea”, apunta Martínez Vidal, “fue una loca del vintage en un momento en el que era considerado como algo sucio y viejo; supo combinar prendas caras con otras más económicas y mezcló todo tipo de estilos. Conjuntaba sus trajes de oaxaqueña con encajes, puñetas españolas y tafetanes europeos heredados de la familia de su padre que era alemán”, añade la periodista.


4. Fue la reina del ‘selfie’ (antes de que existiera). 
Por culpa de la polio y del grave accidente de tráfico que sufrió siendo muy joven, Kahlo estuvo grandes periodos de su vida postrada en una cama (a lo largo de su vida pasó por quirófano más de 30 veces). Así empezó a pintar sus autoretratos, viendo su rostro reflejado en un espejo. Lo hacía con el mismo propósito que hoy día tienen los selfies: compartir la soledad para sentirse menos solo.

5. Creó su marca personal. 
Décadas antes de que los gurús del marketing sentasen las bases del personal branding, ella construyó una seña de identidad tan fuerte que continúa generando fascinación más de 60 años después de su muerte. Cuando murió Kahlo en 1954, Diego Rivera colocó todos sus objetos personales en el baño de la famosa Casa Azul en la que la artista nació, vivió y murió. Cuando se abrieron sus enseres, medio siglo después de su pérdida, además de ropa, cartas y documentos, apareció un lápiz negro de la marca Revlon con el que pintaba sus cejas para hacerlas aún más pobladas y llamativas. La prueba definitiva de que entendía muy bien su ‘imagen de marca’.


6. Aceptó su físico y redefinió el concepto de belleza. 
Artista, esposa, amante, activista, comunista, atea y modelo. Frida Kahlo fue portada de Vogue en 1937 y posó en más de 800 fotografías disparadas por los mejores fotógrafos del momento (el prestigioso Nickolas Muray –famoso por sus sesiones con Marilyn Monroe y con el que Kahlo mantuvo un largo affaire– la retrató en varias ocasiones). Cuando las modelos discapacitadas aún no se habían subido a la pasarela y los cánones de belleza eran bastante menos inclusivos de lo que pretenden ser ahora, una mujer medio indígena, con una pierna más corta que la otra por culpa de la polio, bigotuda y cejijunta se convirtió en musa y modelo. “Aceptó su físico de forma muy humilde y es otro de los motivos por los que la moda sigue fascinada con su figura a día de hoy”, manifiesta la autora de Frida Kahlo: Fashion as the art of being.

7. ‘Sí fashion, no victim’. 
Puso la moda a su servicio y no al revés. Utilizó las faldas indígenas para dar un mensaje pero también para disimular sus problemas físicos. Inventó las alzas para equilibrar la longitud de sus piernas antes de que lo hiciese oficialmente Salvatore Ferragamo y convirtió el corsé, un aparato ortopédico que le causaba dolor, en su prenda fetiche. Tenía más de 30 distintos (de hierro, escayola, piel dura…) y los pintaba para customizarlos. Para ella eran un suplicio, una herramienta de tratamiento, pero, al verlos, resultan sexies”, afirma la experta.


8. Entendió como nadie el poder de los accesorios y los reintentó.
Sus míticos anillos y joyas XL, fruto de sus propias creaciones, la convirtieron en una de las pioneras en su época en sustituir la bisutería pequeña por las joyas voluminosas. Eso junto a sus permanentes flores en la cabeza prueban la importancia que siempre concedió a los complementos. Pero además, en palabras de Martínez Vidal, “Kahlo sabía que la actitud es el mejor accesorio de moda. Para ella, cómo llevar algo siempre fue más importante que qué llevar”.


Kahlo, con traje masculino en el centro de la foto.

9. Defendió el estilo andrógino. 
En un momento en el que la moda apuesta por presentar en un mismo desfile las colecciones masculinas y femeninas, desdibujar los límites entre el armario de ambos sexos y crear colecciones unisex, vale la pena repasar el archivo fotográfico de Kahlo y reivindicarla como icono de la androginia. Más allá de sus coloridos vestidos y delicadas flores, la artista, que era bisexual, vistió en varias ocasiones trajes de aires masculinos (en concreto su famoso traje gris recuerda a los diseños de Armani) como signo de provocación.

10. Utilizó la moda como forma de autoexpresión (y de provocación). 
Kahlo se vestía según cómo se sentía. Se puso el traje de oaxaqueña para reivindicar las raíces del pueblo mexicano después de la revolución y se lo quitó para castigar a Diego Rivera, su gran amor y marido, cuando este la engañó con su hermana pequeña, su favorita. También se cortó el pelo en aquel momento para molestarle. Además, la moda fue terapéutica para ella. En sus últimos años, cuanto más deteriorada estaba su salud más recargados y pensados fueron sus estilismos.

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